Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Los frescos que pintó Miguel Ángel Buonarroti en la Capilla Sixtina constituyen una obra extraordinaria, de una complejidad iconográfica increíble. Al verlas provoca una impactante sensación de admiración ante tanta belleza, demostrando el soberbio dominio de la técnica del pintor, que además casi no contó con ayudantes para la realización de las pinturas, tan solo unos obreros que prepararon la techumbre, además se presenta la dificultad de pintar en los techos curvos, realmente este fresco se convierte en una creación excepcional.

Es fascinante poder ver en vivo y en directo los frescos de Miguel Ángel, te contamos un poco más sobre esta extraordinaria obra que tanto asombra, desde que le encargaron esta tarea al pintor pasando por una pequeña descripción de los frescos.

Miguel Ángel fue llamado a Roma por primera vez en 1505 por Julio II, en calidad de escultor, donde tenía el encargo de diseñar el monumento fúnebre del papa que sería colocado en el interior de la Basílica de San Pedro que se estaba construyendo. Sin embargo, rápidamente surgieron fuertes discrepancias, mientras que el escultor elaboraba un proyecto grandioso, con un valor económico muy alto, el papa tenía puesta su atención y fondos en la labor titánica de reconstruir la Capilla Sixtina. Miguel Ángel descontento por haber sido dejado de lado, ofendido abandonó Roma sin poder reunirse con el papa ya que este le negaba una audiencia. Como una forma de remediar la situación Julio II le encarga la bóveda de la Sixtina, lo cual llamó enormemente la atención de muchos, ya que muy poco se sabía de la formación de Miguel Ángel como pintor, era más bien conocido por la mayoría como escultor, algunos comentaron que sus rivales se lo habían recomendado al papa para que fracasará en el encargo, incluso el arquitecto Bramante quedó perplejo ante la elección de Julio II de confiarle a Miguel Ángel este importante encargo.

El artista se puso manos a la obra en mayo de 1508. Comenzó construyendo un enorme andamio y eliminó la decoración anterior de la bóveda (un cielo estrellado que estaba de la época de Sixto IV), preparando así el techo para ser su gran lienzo. Ideó una estructura decorativa muy compleja, con un falso encuadre arquitectónico y consiguió unir iconográficamente el tema bíblico de la bóveda con los frescos del Nuevo Testamento realizado en las paredes por Perugino, Botticelli y Luca Signorelli. Finalmente el 31 de octubre de 1512, desmontó el andamio, dejando al descubierto el esplendor de la bóveda.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Fotografía superior National Geographic

Dificultades que tuvo Miguel Ángel

Definitivamente no fue una tarea nada de fácil para Miguel Ángel, partiendo porque no era pintor, como lo mencionamos anteriormente, pero los problemas comenzaron con el andamiaje, en primera instancia Bramante como arquitecto, hizo instalar una compleja estructura de andamios, pero a Miguel Ángel no le gustaron hasta tal punto que consiguió desmantelarlos y que construyeran los que él había diseñado.

Los andamios en realidad no significaban nada comparado con la dificultad que presentaba el fresco, una técnica que no permitía errores o vueltas atrás, donde exige tiempos muy breves desde que se preparan los cartones de los dibujos tiene que ser concluido en un día, pues, al pasar este tiempo, el enlucido se seca y ya no absorbe el color.

En los primeros intentos no obtuvo buenos resultados, siendo tremendamente decepcionante para el pintor. El fresco del Diluvio Universal, realizado con técnicas heterogéneas, acabó siendo un desastre, en poco tiempo se llenó de moho, la receta “florentina” del enlucido no funcionaba con los materiales y el clima de Roma, la pintura tuvo que ser parcialmente suprimida y rehecha completamente desde el principio. Pasaron meses de angustias y dificultades hasta que el artista en la marcha fue aprendiendo bien la técnica, lo que le permitió prescindir de sus ayudantes, haciendo casi todo el trabajo solo.

Fueron prolongados los esfuerzos que tuvo que someterse el artista sin descansos durante años en una postura muy incómoda, en un soneto célebre del artista dice “los lomos se me han metido en la tripa y con las posaderas hago contrapeso y me muevo en vano sin poder ver”. Mientras el papa estaba impacientado que terminara su trabajo, hasta el punto que amenazaba tirarlo de los andamios y en una ocasión le dio con un palo, según el biógrafo Condivi. Finalmente Miguel Ángel acabó la obra, que se inauguró el 31 de octubre de 1512.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Bóveda de la Capilla Sixtina

En la franja central de la bóveda, dentro de falsos marcos de mármol, están representados nueve episodios del Génesis. El orden cronológico de las escenas es inverso a su desarrollo real, así, desde la puerta de entrada hasta el altar podemos contemplar: La Embriaguez de Noé, El Diluvio universal, El Sacrificio de Noé, El Pecado original y la expulsión del paraíso en el mismo recuadro, La Creación de Eva, La Creación de Adán, La Separación de la tierra de las aguas, La Creación de los astros, La Separación de la luz y las tinieblas.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Entre una escena y otra se han colocado diez parejas de figuras masculinas desnudas, los llamados Ignudi, cuya composición anatómica Miguel Ángel le prestó una atención magistral. Para crear a muchos estos personajes que simbolizan la era antigua, el artista se inspiró en la escultura del Torso de Belvedere.

Las ocho lunetas y las enjutas correspondientes contienen las imágenes de los antepasados de Cristo, de Abraham a José, los cuales constituyen la unión iconográfica más fuerte entre el tema bíblico de la bóveda y los frescos de las paredes, dedicadas a los episodios del Nuevo Testamento.

En las cuatro grandes enjutas angulares se desarrollan historias bíblicas inspiradas en intervenciones milagrosas a favor del pueblo hebreo: Judit y Holofernes, David y Goliat, el Castigo de Amán y la Serpiente de bronce.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Juicio final

Miguel Ángel fue llamado de nuevo a Roma por Clemente VII de Médicis en 1534 para que volviese a pintar la Capilla Sixtina, esta vez, el cargo consistía en la decoración de la pared del fondo que se correspondía con el altar. Para ello era necesario destruir los frescos del siglo XV, que ocupaban la pared, es decir, la gran Asunción y los dos primeros recuadros de las historias de Moisés y de Cristo realizadas por Perugino. Cinco años después en 1541, entre críticas y perplejidad, el fresco de Miguel Ángel estaba terminado.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Antes de que se descubriese oficialmente, el  Juicio final suscitaba críticas feroces de carácter moral, el motivo era la desnudez de los personajes que poblaban la impactante escena, que según la intención del artista debía tener un valor espiritual, sin embargo se consideró tremendamente escandaloso y para nada en consonancia con el tema, el lugar y con el momento histórico. De hecho, en aquellos años la iglesia, mantenía una lucha contra el protestantismo, y debía defenderse de las acusaciones de paganismo, corrupción e inmoralidad, por lo que el Juicio final no respondía a estas exigencias.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

El 21 de enero de 1564, pocas semanas después de morir Miguel Ángel, la congregación del Concilio de Trento decidió cubrir las partes del fresco consideradas indebidas, y se le encargó a Daniele de Volterra que escondiera la desnudez con una especie de calzón.

Empezando por la parte superior, en las dos lunetas, algunos ángeles sostienen los símbolos de la Pasión de Cristo, la cruz, la columna de la flagelación y la corona de espinas. Miguel Ángel pintó a todos los ángeles del fresco sin alas, lo que dio lugar a críticas pedantes de carácter teológico. Debajo de ellos alrededor del eje que forman Cristo Juez y la Virgen Asunción, se despliega la corte celestial, repleta de santos, beatos y mártires.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

En la Franja que se encuentra justo por debajo de Cristo, tienen su espacio las ánimas juzgadas, a la izquierda los elegidos reciben ayuda para subir al cielo, mientras que a la derecha, los condenados son empujados con fuerza al infierno por los ángeles. En el centro, los ángeles que tocan la tuba, con los rostros deformados por el esfuerzo, despiertan a los difuntos mientras que dos arcángeles sostienen los libros con los nombres de los elegidos y de los condenados, siendo este último bastante más voluminoso.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

En la parte inferior, a la izquierda, los muertos salen de los sepulcros, por otro lado, a la derecha Caronte, el diabólico barquero del inframundo empuja a las ánimas condenadas en presencia de Minos, el juez del infierno que los condenará a la pena eterna. Es destacable la diferencia de dimensiones entre las figuras de este fragmento, que miden poco más de un metro y medio, y las de los fragmentos superiores que son incluso un metro más altas para que se les pueda ver bien desde el suelo.

Obras maestras de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina

Realmente es una obra maestra y es impresionante poder verla en vivo y en directo. Esperamos te guste este post, un poco de cultura no está nada de mal y también conocemos algunos datos inéditos de la historia.

 

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